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| La devoción que la ciudad de Cartagena profesa hacia Nuestra Señora de la Soledad está arraigada al siglo XIII con la primera Romería realizada con la imagen del Calvario hasta Santa Lucia en el año 1256. La primera salida en procesión de la Santísima Virgen de la Soledad tendrá lugar en 1605 junto a Jesús Nazareno, amabas imágenes propiedad de la Cofradía del Rosario que se convertiría en un futuro en la actual Cofradía Marraja. En 1704 volverán a procesionar en rogativas de agua, según consta en el archivo municipal llovió abundantemente por lo que las imágenes empezaron a gozar de una gran devoción y fama de milagrosas. |
| En la procesión del Santo Entierro de Cristo nos relatan Vargas Ponce y G. Vicent y Portillo que “el último paso, el de la Santísima Virgen de la Soledad va precedido de un magnifico estandarte, una bocina, de 205 a 210 parejas de convidados y 24 Clérigos también en dos filas. El elevado número de penitentes, promesas y devotos que atrae este Paso obliga a que los Comisarios de la Cofradía, encargados de mantener el gobierno de la procesión tengan especial cuidado. En las Instrucciones sobre el orden de la procesión se recordaba al Hermano Mayor que se fuera conteniendo a los acompañantes de la Santísima Virgen de la Soledad, para que no hubiera una quiebra, procurando en todo momento la unidad del cortejo pasional, porque los hermanos que trae la Virgen son muchos y, se procura el mayor arreglo y cuidado. La procesión la cierran 8 penitentes y la tropa. |
| En torno a los años 30 del siglo XX, la agrupación de la Santísima Virgen, en la Mañana de Viernes Santo, repartía cestas de comida en el Barrio de Pescadores, acto que iba precedido de la ofrenda de un ramo de flores a la Santísima Virgen de la Soledad que existía y existe en una calle homónima, el Callejon de la Soledad, así como donativos a las familias más necesitadas. |
| Las imágenes de Nuestra Señora de la Soledad: |
La primera imagen era autor desconocido y propiedad de la Cofradía de la Soledad del Monte Calvario se tiene constancia de ella desde su primera salida en Romería en 1256. |
Cuando se adquirió la Capilla Marraja colindante al Convento de Santo Domingo, encargaron una imagen de la Soledad de carente valor artístico atribuida a un fraile aficionado a la escultura. La imagen arraigó profundamente en los habitantes del Barrio de Pescadores, tanto que al Callejón del Nazareno, le cambiaron el nombre y pusieron un cuadro de la Virgen. |
| En 1924 dado al mal estado de la imagen, los Cofrades marrajos deciden encargar una imagen de la Virgen bajo la advocación de la Soledad a José Capuz, siendo recibida el 30 de Marzo de 1925 , expuesta y bendecida en la Capilla Marraja para que procesionara ese mismo año. La imagen cautivó enseguida a los ciudadanos y devotos. |
| El Vandalismo comunista se adueña de la ciudad en 1936 destruyéndose gran parte del patrimonio marrajo y con ello la Santísima Virgen de la Soledad. Lo que desencadena a procesionar una Soledad de baja calidad artística de José Alfonso Rigal en el año 1940. |
Tras la Guerra Civil, el recuerdo de la imagen de la Santísima Virgen de la Soledad que el escultor valenciano había realizado en 1925 y había sido destruida durante el conflicto bélico, pervivía en la mente de todos y cada uno de los cofrades marrajos. Esta añoranza unida al escaso mérito artístico de la obra de José Alfonso Rigal que se estaba procesionando hizo que en marzo de 1941 Juan Muñoz-Delgado, Hermano Mayor de la Cofradía, estableciera los primeros contactos con Capuz para encargarle una nueva imagen bajo esta advocación. |
El artista valenciano, que en principio valoró la escultura entre 10.000 o 11.000 pesetas, modifico su parecer al ser informado, por el mencionado cofrade de que tan solo debía realizar la cara de la imagen, al haber sobrevivido las manos y la devanadera de la antigua. Por ello notifico a Muñoz-Delgado que aceptaría como pago lo que acordase la cofradía. Estas gestiones provocaron una demora siendo confirmado el encargo de realización del trabajo el 12 de Diciembre de 1941 de la efigie de la Soledad por un importe de 6.000 pesetas que fue sufragado por Antonio Ramos Carratalá. El 13 de Abril de 1943 marchan a Madrid un representante de la cofradía y uno de la agrupación de San Juan Evangelista y de la Soledad a recoger las nuevas imágenes, llegando a Cartagena el 16 de Abril. |
La bendición de la imagen se realiza en la capilla marraja el miércoles santo, 21 de abril, desfilando en la procesión del viernes santo del mismo año. |
| La imagen, obra de vestir (devanadera), tiene tallado desde el abdomen a la cabeza, brazos y manos. El resto es de lienzo, siendo los pies unas zapatillas negras talladas en madera. Descansa toda la obra sobre una peana. Esta imagen, al ir con las manos abiertas, se sale de toda la forma tradicional y es una concepción exquisita. Sorprendió a todos el bello dolor de madre, que sigue los pasos de su hijo muerto en la noche del viernes santo. El escultor supo plasmar, en esta imagen, una cara de dolor contenido, unos ojos finos que parecen mirar al cielo y leerse en ellos el ansía incontenible de morir, de reunirse para siempre con su Amado Hijo. El espanto de los días y los años que habían de seguir para María, consumida por la separación, por el anhelo de reunirse con su Hijo, todo esto ha quedado plasmado en la efigie de Nuestra Virgen con todo el acierto posible en lo humano. Pero sobretodo, ¡aquellas manos de María! Extendidas casi a la altura del rostro, vueltas las palmas hacia el Cielo, con los finos y separados dedos vibrantes de dolor. Aquellas manos tan expresivas y únicas que sólo Capuz sabía modelar. |
| Don Juan Manuel Muñoz Delgado la describe como “la primera impresión es muy impactante, pero este impacto se transforma cuanto más la contemplas, en el amor y dulzura de Nuestra Madre, Nuestra Madre compasiva y celestial. Su majestuoso rostro de mujer bien proporcionada irradia una singular hermosura, que nadie puede mirarla de cerca sin que se conmueva, se llene de respeto y de una emocionante ternura. Las cejas y sus ojos son tan reales que inspiran a la oración más profunda de nuestro corazón. Sus delicados labios entreabiertos son de una expresividad que cautiva a quien la venera. Las manos claman al Cielo como desesperadas, con sus finos y delicados dedos que parecen acariciar el aire. Sin el manto adquiere una sencillez de humildad y recogimiento, que cualquier corazón por muy duro que sea, cae postrado a sus plantas benditas en señal de perdón y arrepentimiento por las faltas cometidas”. |
| El escultor sevillano Juan Abascal dice de ella “una riquísima y amplia corona con hermosa ráfaga y la simbólicas estrellas valoradas y adornadas con pedrería, rematan esta figura para que el fiel no pierda la idea de que está ante un icono de carácter Real –la Reina de los Cielos-. Su rostro compungido expresa un dolor inmenso, pero es un dolor contenido, interior, digno”. |
| El manto de la Santísima Virgen de la Soledad data de 1922 que donó la señora Doña Beatriz Asensio, Marquesa de Fuente González. Un manto de terciopelo negro bordado en oro, en la Casa de Mustieles de Madrid. Dicha marquesa regaló además a la Virgen una túnica de raso blanca también bordada en oro. En el año 1945 la maestra y artesana del bordado Doña Consuelo Escámez comenzaría la difícil tarea de ampliar dicho manto, hecho que se repetiría en 1949, 1962 y 1969. El manto está catalogado por los artesanos y expertos del bordado como de los más finos y artísticos de cuantos desfilan en la Semana Santa de Cartagena. Mide 6 metros de largo por 4,5 de ancho y un peso que oscila en torno a los 40 kg, de los que 26 son de hilo de oro. Es el tesoro de más valor que posee la cofradía marraja junto con el trono del Sepulcro. |
| Para salida en procesión de la Santísima Virgen de la Soledad entre sus ornamentos constan de sallas, camisas de encaje, túnica, Fajín de Capitán General o Gobernador Militar –según la ocasión-, mantilla de encaje de oro, corazón con siete dagas, manto y corona. (añadir el lignum crucis, rosa de oro, medallones, broches, rosario…). |
| El Miércoles Santo la Camarera de la Virgen y sus Damas preparan el Vestuario de la Sagrada Imagen, en la Iglesia Castrense de Santo Domingo. El Jueves Santo a las 10.00h de la mañana se procede a la Vestida de la Santísima Virgen en la mencionada Iglesia. Durante el acto de vestir a la Santísima Virgen, las Damas encerradas en la Iglesia, no permiten la entrada a ningún varón hasta que se ha finalizado. Siendo traslada a la Iglesia de Santa María de Gracia para ser subida al trono. Una vez situada en lo alto de su trono, se le coloca el manto y la corona. |
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